Es un conjunto de tareas relacionadas lógicamente llevadas a cabo
para lograr un resultado de negocio definido. Cada proceso de negocio
tiene sus entradas, funciones y salidas. Las entradas son requisitos que
deben tenerse antes de que una función pueda ser aplicada. Cuando una
función es aplicada a las entradas de un método, tendremos ciertas
salidas resultantes.
Es una colección de actividades estructurales relacionadas que
producen un valor para la organización, sus inversores o sus clientes.
Es, por ejemplo, el proceso a través del que una organización ofrece sus
servicios a sus clientes.
Un proceso de negocio puede ser parte de un proceso mayor que lo
abarque o bien puede incluir otros procesos de negocio que deban ser
incluidos en su función. En este contexto un proceso de negocio puede
ser visto a varios niveles de granularidad. El enlace entre procesos de
negocio y generación de valor lleva a algunos practicantes a ver los
procesos de negocio como los flujos de trabajo que efectúan las tareas
de una organización. Los procesos poseen las siguientes características:
- Pueden ser medidos y están orientados al rendimiento
- Tienen resultados específicos
- Entregan resultados a clientes o “stakeholders”
- Responden a alguna acción o evento específico
- Las actividades deben agregar valor a las entradas del proceso.